No tengo claro si son los años o los aprendizajes que he recibido, pero hay algo que si se, y es que cada día me vuelvo mas exigente con lo que como y con como está preparado, ademas de por supuesto de la atención que me brindan en un local cuando voy a comer; no hay cosa que me moleste más que saber que estoy pagando por un servicio, y que me estén dando un mal servicio. y vaya que disfruto cuando me brindan un buen servicio, y así también lo premio a quien lo haya brindado; son básicamente las reglas del juego, es la gracia de no tener la propina fija en Chile, si bien se propone una no es obligatoria, y así como uno puede dar menos, uno también puede dar más.
Fue ayer en la noche cuando revivir uno de los peores servicios de mi vida, aunque debo decir que lo vi venir. Pues decidimos ir al restaurante de sushi y comida china Kitcheng en Colón con La Capitanía. Personalmente había dejado de ir a ese restaurante porque soy de la idea de que no hay que comer en lugares que hacen comida china y japonesa a la vez, pues hay mucho espacio para la contaminación cruzada en la cocina, además de que subieron los precios excesivamente mucho. Pero mi papa quería ir a este lugar, y como era salida familiar, no quedó mas que acceder.
Fui el primero en llegar con mi polola, por lo que reservamos la mesa y pedimos nuestras bebidas y uno wantanes mientras esperábamos a que llegaran los demás. Llegaron las bebidas, y mi papa, y los wantanes no aparecían, mi papa pidió arrollados primavera para compartir, y cuando estos llegaron, yo asumí que vendrían con mis wantanes, pero esto no sucedió, por lo que sencillamente, opte por decirle a la camarera que los sacara del pedido. Mas tarde cuando llego el resto de mi familia pedimos los platos de fondo, la opción principal fueron los sushis, y la carne mongoliana.
Cuando llegaron los sushis recordé otra de las razones por las cuales no me gustaba venir a este restaurante, pues los rolls son innecesariamente grandes, literalmente tienen un diámetro de entre 5 y 6 cm lo que los hace muy difíciles de comer, ademas de desagradables a la vista, ni se imaginan lo poco agradable que es ver a las demás personas intentar meterse los cortes completos en la boca, y uno se pregunta ¿Porque no los parten por la mitad? pues toda persona que sabe comer sushi sabe que la gracia esta en la explosión de sabores que se producen con cada bocado, por lo que al cortarlos, esto se perdería. Y mas aun ayer me hice heridas en el paladar con los tempura, debido al gran tamaño que ellos tenía.
Si tan solo esto hubiese sido el problema hubiese sido quizás mi culpa, sencillamente por haber vuelto a un lugar el cual yo se que hace los rolls para personas con bocas gigantes, pero no! Para terminar con mi enojo, el local estaba lleno y con una bulla impresionante, por lo que para poder conversar con el de al frente había que prácticamente gritar, eso no es su culpa, es un tema de espacio y acústica, lo que si colmó mi paciencia fue el calor que hacia en el restaurante, y tan solo tenían abiertas dos ventanas, y yo podía ver el aire acondicionado apagado. Y cuando fui a pedir si por favor podían prenderlo la respuesta fue que no, ya que solo se usaba durante el día, y cono ya era noche no podían prenderlo, respuesta según mi juicio absolutamente absurda, pues tenían un local lleno de personas que transpiraban por culpa del calor, lo mínimo que podían hacer era aliviarlos un poco prendiendo el aire acondicionado, Pero no, la "norma del local" no se los permitía.
Honestamente me fui mucho mas decepcionado de lo que llegue, espero de veras que esta vez mi mente no me deje olvidar esta pésima experiencia para no volver nunca mas, porque la lentitud de la entrega de platos, el calor, el tamaño de los rolls , los precios y el mas servicios colmaron mi paciencia, en lo que supondría ser una agradable salida familiar.
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